Tengo la sangre de una literata... tengo el corazón de los mejores... y la ignorancia de todos... Daría lo que fuera porque mis inspiradores leyeran un escrito mío y que de su boca saquen palabras explícitas para criticarlos o alabarlos... No me importan cuáles fueran... A los sabios no se ha de contradecir... aunque muchas veces ellos erran... ¡No ha de importarme!, he de callar cuando escuche su canto ante mis letras...
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