Es el tiempo eterno cuando él complementa mi otra mitad. Cuando sé que al voltear, a pesar de que no esté presente, podré sentir ese aroma suyo, no es necesario tenerlo a mi lado todos los días para que mis pensamientos vuelen tras un mundo lleno de perfección; perfección que sabemos que no podrá existir nunca para aquellos que viven en la realidad.
Él puede hacerte la persona más fuerte, al igual que la más débil. Sus palabras te dan ese impulso para continuar, para persistir... sabe cómo usarlas, pero pocos llegan a entenderlas. Es algo que he comprendido de él, es algo que me hace día a día cambiar para bien, con el que puedes borrar ese "nunca lo haría", es él el que me motiva, mi inspiración, mi felicidad... Con eso puedo estar segura de que no vivo la verdadera realidad, porque vivo un momento de perfección surrealista en mi propia realidad...
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